Perdida
Me parece tonto
darme cuenta de lo perdida que estoy entre las tantas letras
que sabes y sé que son para ti, que me encuentro dispersa en los espacios que
sobran de aquel silencio que permanece, ese que nos invadía, que vivo ahogada en los sentimientos
que sé y que sabes que nunca llegamos a sentir, aunque bastante cerca estábamos.
¿No es tonto que esté sólo yo aquí en este agujero sin salida? ¿no es gracioso
que desde la lejanía seguramente me ves con una sonrisa de grandeza?, lo es,
pero de esas definiciones de gracia que no te hace reír ¿no crees? Yo perdí, y
tú te llevas todo, absolutamente todo.
Fuimos sangría y margen, fuimos
tilde y fuimos coma, un punto y coma también fuimos… pero todo estaba bien. Las
luces brillaban con tanto esplendor que no nos dimos cuenta del disfraz de
puntos suspensivos que usábamos para disimular el punto final que nos
encerraba. Yo me quedé en un párrafo, y tú ya iniciabas otro capítulo.
Fuimos cuento, fuimos mito. Fuimos la
mejor historia y terminamos sólo siendo un título en algún índice de sueños en
papel. Estaban esas ilusiones que hacían creer a cualquiera que las líneas eran mucho más largas.
Hermosas curvas y trazados eran nuestras caricias, éramos papel y a veces
éramos tinta; y cuando la realidad atacó, no éramos más que polvo.
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