Obsequio

       La luna brillaba con tal intensidad esa noche que la luz podía penetrar hasta en la grietas más diminutas, hacia sentir cálido a mi corazón, volvía loco a mis sentidos. Mis ojos casi no podían creer tal belleza, la oscuridad parecía maravillarse también y por eso se sentía desaparecer. Algunas estrellas veían con envidia a la Diosa nocturna, intentando también brillar tan hermosamente como ella lo hacía, no sabían ellas que la luna - esa noche - dejó de sentirse sola, dejó de querer ocultarse tras las nubes, y solamente se dejó brillar. Quizás sea una historia de amor de la Luna y el Sol, quizás sea la nuestra.

      La luna iluminaba mi corazón, tal como tú lo haces. Pensé esa noche en la perfección de las cosas que siempre vemos y que por "comunes" no disfrutamos, pensé en ti y en mi, pensé en el cielo y en las ganas que tenía de volar y encontrarte esa noche. Pensé en que la luna debería ser para ti y para mi, ser nuestra al menos por esa noche, aunque sea imposible, claro, pero de alguna manera ya nos pertenecía, no el satélite, sino las emociones, la vista, el brillo, la luna de esa noche, su oscuridad, sus luces, la noche entera; durante ese instante toda la belleza fue nuestra, ¿Por qué?, la luna brillaba y se sentía como el amor, y eso es lo que tú eres.

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