He visto a un ángel llorar
Allí estaba yo, viéndola. Viendo como caía cada lagrima, oyendo como sollozaba, escuchando las palabras que entre llanto decía. Ella estaba allí, con las alas rotas, con el rostro hundido en mi pecho, con sus manos apretándome por la espalda; ella tenía miedo a que me fuera, tenía miedo a estar sola; aunque ella sabía que yo no era capaz de algo semejante. El olor a alcohol era intenso, aunque su alma herida lo era aún más. Nunca imaginé verla así, tampoco esperé que ella se dejase ver por alguien mientras su alma drenaba sentimientos. Tenía razones abundantes para llorar como lo hacía, y la impotencia que sentía al saber que no podía decir o hacer algo que la hiciera sentir mejor me estaba consumiendo. Procedí a acariciar su cabello y a tomar sus manos, dándole a entender que estoy yo ahí, para ella, siendo un buen amigo, que sepa que soy de fiar.
Odié el momento en el que se me acabaron las palabras; fue cuando me di cuenta de que deseaba con todo mi ser tener una respuesta para todo. Sólo la abracé, diciéndole que la quiero y que momentos malos tenemos todos, en el mejor idioma: con un abrazo. Ella entendió de inmediato y allí estuvimos hasta que sin más se durmió.
He visto a un ángel llorar. He visto como sus alas se agrietan. He visto como su piel se torna rosa, y como sus ojos de pronto se hinchan. He visto lágrimas de alguien celestial. He visto y sentido también abrazos que todo solucionan, abrazos que sanan heridas, abrazos que alegran todo. Abrazos; simplemente el mejor idioma. He visto llorar a un ángel, he visto la manera en que su alma pide a gritos respuestas, he visto lágrimas llenas de sentimientos, he visto como la realidad se torna oscura para ellos, he visto como de un momento a otro pueden hacerse un mar de lágrimas, he visto como me quedo sin palabras frente a su realidad, la he visto llorar, me he visto reflejado en sus ojos, he visto como puede surgir de pronto la necesidad de abrazarle hasta que el sentimiento se vaya, y también he visto la conexión de dos almas, la manera en la que se entrelazan buscando la calma, buscando un escape, buscando dejar la realidad.
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