Alas.

       De repente la dulce melodía de aquel piano me elevó, mis manos moviéndose sobre él, su sonido, como sentir dulces gotas de agua deslizándose por mi cuerpo, por mi alma. Mis alas, era un mundo diferente; la hermosura de tonadas me hizo derramar unas cuantas lágrimas. Dolor, tristeza, ira, problemas, dudas... todo era expulsado de mi. El silencio se perdió, la oscuridad se convirtió de repente en bellos colores, luz, era un cielo hermoso, sentí que volaba y no quería dejar de volar. La melodía era hermosa... bendita música, solo tenía oído para él, solo tenía vida en aquella habitación. Volando, soñando, llorando... no estaba sola, era mi mayor compañero en estas desoladas horas, en estas infernales noches... alas, alas hechas de música...

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